sábado, abril 28, 2018

LITERATURA | OPERACIÓN VALLESE, el libro del primer puto peronista


Por Adrián Melo.

Quien quedó en la memoria colectiva como el primer desaparecido fue a su vez narrado por un puto y peronista: Pedro Barraza. El periodista Pablo Waisberg recupera esa historia con la publicación de “Operación Vallese. Barraza, el hombre detrás de la historia”


En La homosexualidad en Argentina, Carlos Jáuregui afirma que, según testimonio de uno de los integrantes de la CONADEP, habrían existido por lo menos cuatrocientos homosexuales engrosando la dolorosa lista de desaparecidos. Si bien no existió una persecución sistemática basada en el género o la elección sexual, es difícil deslindar en el terrorismo de Estado argentino los muertos a causa de su condición sexual. En todo caso es casi seguro que los hubo y es posible afirmar que muchos de ellos habrán sido particularmente insultados y humillados por ser gays, lesbianas o travestis.

Por ello y como amorosa contribución a la memoria LGTBIQ es valioso el rescate que propone Pablo Waisberg de la figura de Pedro Barraza, el activista y trabajador de prensa que en su época investigó y denunció a los responsables del crimen de Felipe Vallese, sin duda mártir icónico de la liturgia peronista. Operación Vallese. Barraza, el hombre detrás de la historia empieza no inocentemente con una escena trágica: los cuerpos de Pedro Leopoldo Barraza de treinta y seis años y de su novio Carlos Ernesto Laham, de 20 años, alevosamente acribillados por alrededor de un centenar de balas en un predio municipal de Villa Soldati el 13 de octubre de 1974. A los pocos días, la Triple A se responsabiliza del crimen amparándose en  la defensa de la Patria y del Hogar. El salvajismo de los criminales da cuenta del doble escarmiento de los amantes por ser “bolches”y por ser homosexuales.

“Pedro y Carlos hubieran querido morir abrazados pero no pudieron elegir”, se apresura a escribir Waisberg y entonces se lanza a una biografía centrada en Barraza, en su militancia política radical y su conversión como muchos de los jóvenes de la época a la Resistencia peronista y al peronismo. A partir de 1963 Barraza comienza a publicar en diversas publicaciones activistas la historia de Felipe Vallese, el obrero metalúrgico y dirigente de la Juventud Peronista secuestrado, torturado y luego desaparecido, inaugurando una modalidad que se haría sistemática a partir de marzo de 1976.

Uno de los valores del breve libro es que, sin duda, en un mismo gesto, Waisberg reivindica la militancia política y el valeroso hecho de vivir como gay durante esos años;  recupera para la historia los documentos de denuncia del caso Vallese, a la vez que restaura la biografía de Pedro Barraza y de su historia de amor con Carlos Laham sentando sin duda un precedente que puede ser pionero para poder contar otras historias silenciadas LGTBIQ de aquellos años.

















Pablo Waisberg, Operación Vallese. Barraza, el hombre detrás de la historia, Colectivo de Trabajadores de Prensa, Ciudad de Buenos Aires, 2018

lunes, abril 23, 2018

TEATRO | TARASCONES, 4 fieras al borde de un ataque de clase



Por Darío Cortés.

La obra dirigida por Ciro Zorzoli y escrita por Gonzalo Demaría lleva al paroxismo una aparente y calma reunión de cuatro amigas “bien”. Un elenco de luxe, cuatro actrices que se juegan: Barrientos, Flechner y las hermanas Guerty.  



“La verdadera religión
es aquella que evita que los pobres maten a los ricos”
Napoleón Bonaparte.


La comedia Tarascones pone en acción a cuatro amigas que al cabo de unas horas y llevadas por la circunstancia, habrán dicho más de lo que en otro momento se hubieran animado a decir.

Como es habitual, Zulma, Martita, Estela y Raquel, señoras de clase acomodada, se reúnen para compartir una tarde de té, charlas y juego de canasta pero esta vez un crimen inesperado, altera el programa y convierte ell living de la casa de Raquel en “la hoguera donde se ejecutará a la bruja maldita” pero
¿Quién es la bruja? ¿Quién es la más maldita de todas? Hay una que sin lugar a dudas merece estar en la hoguera. La tarde se empieza a poner negra.

Así como Jean Genet juega con la relaciones de poder entre la criada y la señora de la casa, en esta logradísima comedia, a través de la excelente combinación de dirección de Zorzoli y dramaturgia de Demaría más las destacadas actuaciones, el espectador presencia esos juegos de poder también ente las amigas en un encuentro infernal y delicioso, dialogado en verso.  La acción sucede en un living  selvático donde se respira un aire de Genet a lo rioplatense o a un Almodóvar en Recoleta. El todo reunido en el escenario logra una propuesta excelente, con estilo propio y único.

La platea del teatro El Picadero explota en carcajadas, las actuaciones son una más desopilante que la otra. Hay un destacado y equilibrado lugar para cada una de las consagradas actrices.

Eugenia Guerty logra una vez más jugar con todas las posibilidades del lenguaje y de la corporalidad en una interpretación que hechiza. Puede ser grosera y lasciva hasta volverse onírica con los más frenéticos y erotizantes versos de Safo. Alejandra Flechner es un volcán de verborragia calibrada e interpretación explosiva. Compone un monstruo de la escena abominable, detestable y encantador. Paola Barrientos trabaja al detalle, asumiendo el rol de una criatura entre moribunda y borracha. El amplio arco en su interpretación (con las diversas formas de reírse, comentar, mirar, comer, desplazarse, escupir miserias ajenas, esconder las propias disimuladamente) es cautivante. Marcela Guerty – recientemente incorporada al elenco en un reemplazo por Abril y Mayo de la actriz Susana Pampín – sorprende gratamente por adaptarse a este engranaje como si formara parte del mismo desde hace más tiempo. Compone a una aparentemente frágil y oscura señora que inquieta y divierte en cada texto.

Tarascones lleva al extremo una reunión supuestamente calma entre cuatro amigas de alta alcurnia para sacudir al espectador en un viaje por un tren fantasma disparatado. Después de ver esta comedia queda la cabeza embriagada de risa, envuelta en carcajadas y verdades.




Créditos:
Funciones
Viernes y sábados, 20 h.
Domingos ,19 h.
Lunes, 20.30 h
TEATRO EL PICADERO, Pasaje Santos Discépolo 1857, CABA

ENTRADAS  POR PLATEANET y EN EL TEATRO

Staff:
Escenografía - Cecilia Zuvialde
Iluminación - Eli Sirlin
Vestuario - Magda Banach
Música - Marcelo Katz
Ilustración - Agustina Fillipini
Diseño gráfico - Diego Heras
Foto - Alejandra López
Producción - Cooperativa Tarascones


jueves, marzo 29, 2018

CINE | FLORIDA PROJECT, cuando la infancia duele




















Por Darío Cortés.

Hoy 29 de marzo se estrenó en Argentina el film dirigido por Sean Baker y protagonizado por Willem Dafoe que cala hondo en el espectador e interpela acerca de las infancias en riesgo.

“La providencia protege a los niños y a los idiotas”
Las aventuras de Huckleberry Finn (1884), Mark Twain.


Una madre ama a su hija, pero no es la madre perfecta ni la buena vecina de la morada. Vive con su hija de seis años en un hotel al que cada semana le cuesta pagar. El administrador es un hombre callado y silencioso que observa ese delicado vínculo de madre e hija y perdona los errores del dúo de inquilinas. Perdona los desastres que le ocasionan los ataques de furia de la madre y de la hija, tal vez porque es un personaje que entiende más de lo que puede intervenir.

En este film se presenta un verdadero y acertado relato independiente dentro del puñado de súper producciones y producciones nominadas a los últimos Oscar.

Por un lado está la destreza y habilidad de su director Sean Baker para retratar con realismo, humanidad y crudeza a criaturas excluidas, a individuos de los estratos desfavorecidos de la sociedad estadounidense y específicamente del estado de Florida, mundialmente conocido como el paraíso de la felicidad y los parques mágicos de atracciones, el aparente lugar más feliz del mundo. Por otro lado,  historias con esta valentía rara vez se ven representadas en ficciones con verosimilitud y conciencia social.

En Florida Project, su director y guionista hace foco en el desconocido y desolador submundo en el que algunas familias excluidas de un sistema social tratan de sobrevivir como pueden. Para comprender esta ficción en necesario saber un poco más sobre ese contexto: en USA está prohibido instalarse de forma permanente en uno de estos alojamientos que por las promociones que ofrecen son de los hospedajes más baratos, de modo que aquellos que no disponen de una vivienda fija deben deambular por estos hogares transitorios de habitación en habitación y de hotel en hotel. No se conocen datos oficiales pero muchas familias viven esta realidad.

Gran parte de la película se cuenta desde la perspectiva de Moonee (la protagonista y estrella de la historia, una jovencísima y brillante actriz Brooklynn Prince) una niña que no comprende del todo porque vive esa realidad con su madre. Luego aparece la segunda sorpresa del film: Bria Vinaite, quien interpreta a Halley, la joven y caótica madre de Moonee, un alma perdida que vive una constante huida hacia adelante y con una persistente amenaza de caída en picada hacia el desastre. Una madre inexperta que pareciera inspirada por algún relato de Charles Bukowski. Alrededor de este conmovedor y frágil vínculo se presentan personajes algo grotescos que conforman un escenario triste, un agujero de pobreza y escasa esperanza en un futuro mejor que el director consigue transformar en algo colorido, dinámico, hermoso e incluso cómico. El tercer acierto del logrado reparto es Willem Dafoe, que compone a Bobby, el gerente del hotel donde viven Moonee y su madre. Este agradecido papel, uno de los mejores de la carrera del experimentado actor le sumó una nominación al Óscar como mejor actor de reparto. No es para menos, el personaje se vuelve empático al espectador por su capacidad de paciencia frente al caos que le generan diariamente las protagonistas. En cuarto lugar, el grupo de amigos de Moonee o "chicos perdidos", como diría en Peter Pan J.M. Barrie, completan un elenco excelente.

Florida Project crea una  atmósfera absorbente, un universo artificial de habitaciones de hotel color rosa chicle llamado curiosamente “Magic Castle”, para contextualizar a seres excluidos que deambulan por restaurantes de comida chatarra, por tiendas de souvenirs atestadas de turistas o que pasean entre edificios aislados por carreteras de paso que transmiten una sensación de suciedad, soledad, huellas del consumismo y desesperanza por más que el director estéticamente nos muestre un diseño de arte admirablemente estético y un cuento por momentos con toques de humor.

Ernest Hemingway sostenía que Mark Twain estableció las bases de la literatura moderna estadounidense donde sus relatos se sumergen en un mundo reinado generalmente por niños intrépidos, traviesos y aventureros. Hay algunas características de Moonee, la adorable protagonista de Florida Project,  que recuerda a estos personajes concebidos por Twain, como Tom Sawyer o Huckleberry Finn. Así como para los personajes de Twain aun en los momentos ásperos siempre quedará la aventura y la fantasía, lo mismo sucede en el instante en que los policías y psicólogos denuncian la situación conflictiva entre la madre e hija e interviene la asistencia social. Al mismo tiempo que el film llega a su momento culmine, el personaje de Moonee se erige como una “niña revolucionaria” - como diría Twain - : “Siempre estoy del lado de los revolucionarios que actúan cuando se presentan condiciones opresoras e intolerables contra las cuales había que sublevarse” (1).

En este momento de la película es donde Moonee se revela y entiende que hay que huir, tal vez porque comprende que no queda otra escapatoria, tal vez porque “siempre nos quedará…”… Disney. Porque todos los niños tienen derecho a ser felices y a soñar. No lo dice quien escribe, lo dice la declaración sobre los derechos del niño. Y en el fondo es una película sobre una niña que intenta ser feliz y una madre sola y marginada que trata de compartir lo poco y nada que tiene con su adorable hija y disfrutar, al menos a lo lejos, de una buena comida cada tanto y de un show de fuegos artificiales que despierten la alegría escondida entre la aplastante realidad que viven a diario.


Créditos:
TÍTULO ORIGINAL: Florida Project (2018)
ACTORES: Willem Dafoe, Brooklynn Prince, Bria Vinaite. Valeria Cotto.
GENERO: Nominada al Oscar , Drama .
DIRECCION, GUIÓN Y PRODUCCIÓN: Sean Baker.
ORIGEN: Estados Unidos.
DURACION:  Minutos
CALIFICACION: Apta mayores de 13 años con reservas
FECHA DE ESTRENO: 29 de Marzo de 2018
FORMATOS: 2D.



Citado en Helen Scott (2000), The Mark Twain they didn’t teach us about in school






sábado, marzo 03, 2018

OSCAR 2018 | LISTA COMPLETA DE NOMINADOS, dónde se transmite y todo lo que querés saber








por Adrián Melo & Darío Cortés.

13 nominaciones para La forma del agua, 8 para Dunkerke y 7 nominaciones para 3 anuncios por un crimen y Las horas más oscuras, respectivamente. La sorpresa indie, Lady bird, tiene 5 nominaciones.


Algunos interrogantes para la entrega 2018 de los premios Oscar:

¿Quiere Hollywood resarcirse por el error de último momento en 2017 de no entregarle en principio el Oscar a mejor película a Moonlight y así volver a conquistar a un público más "diverso"? ¿Será nombrado Harvey Weinstein en la ceremonia? ¿Será mencionado Donald Trump o con los escándalos de la industria del cine ya alcanza? ¿Oprah lanzará su candidatura en algún momento de la transmisión? ¿Estará presente Tommy Wiseau?

Veremos si algunos de estos interrogantes se responden durante la transmisión.


FECHA, LUGAR Y CANAL DE TRANSMISIÓN 


El 4 de marzo, en el Dolby Theatre de Hollywood, en Los Ángeles (California, EE UU), se llevará a cabo la nonagésima entrega de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas norteamericana.

Será a las 17:00 hora local, es decir, las 22:00 de la noche en Argentina. La duración varía, pero suele rondar las cuatro horas.

En Latinoamérica se podrá ver el Oscar 2018 en su idioma original y doblado al español por el canal TNT, tanto en su señal análoga como en alta definición. Axel Kuschevatzky y Liza Echeverría estarán en el Dolby Theatre para hablar con los nominados. TNT GO permitirá ver el evento en línea.

PRESENTADOR 

Jimmy Kimmel será el encargado de presentar los Oscar por segundo año consecutivo. Desde 2003, presenta 'Jimmy Kimmel Live!' en ABC, un exitoso late-night en el que ha conseguido trasladar al espectador gran química con todo tipo de celebridades.

Estos son sus segundos Oscar, pero ya tiene una buena carrera como anfitrión en diferentes galas de lujo tras presentar otras dos ceremonias de los EMMY y hasta cinco de los American Music Awards.

“Si creen que la arruinamos con el final este año, esperen a ver lo que hemos planeado para el 90 aniversario”, declaró Kimmel al hacerse pública su renovación.


OSCAR 2018

Aquí debajo compartimos la lista completa de nominados y hacemos una apuesta de quienes serán los ganadores en cada rubro. Ustedes pueden hacer sus apuestas también y ¡good show!.

Apuesta de Adrián Melo (color rojo)
Apuesta de Darío Cortés (color azul)
Misma apuesta (color negro)

* Al final del listado de nominaciones encontrarás reseñas realizadas por este blog a algunas de las películas nominadas.

LISTADO COMPLETO DE NOMINACIONES :

MEJOR PELÍCULA


Call Me by Your Name
El instante más oscuro
Dunkerque
Déjame salir
Lady Bird
El hilo invisible
Los archivos del Pentágono
La forma del agua

Tres anuncios en las afueras

MEJOR DIRECTOR

Guillermo del Toro por 'La forma del agua'

Paul Thomas Anderson por 'El hilo invisible'
Greta Gerwig por 'Lady Bird'
Christopher Nolan por 'Dunkerque'
Jordan Peele por 'Déjame salir'

MEJOR ACTOR

Gary Oldman por 'El instante más oscuro'

Timothée Chalamet por 'Call Me By Your Name'
Daniel Day-Lewis por 'El hilo invisible'
Daniel Kaluuya por 'Déjame salir'
Denzel Washington por 'Roman J. Israel, Esq.'

MEJOR ACTRIZ

Frances McDormand por 'Tres anuncios en las afueras'

Saoirse Ronan por 'Lady Bird'
Sally Hawkins por 'La forma del agua'
Margot Robbie por 'Yo, Tonia'
Meryl Streep por 'Los archivos del Pentágono'

MEJOR ACTOR SECUNDARIO

Willem Dafoe por 'The Florida Project'

Woody Harrelson por 'Tres anuncios en las afueras'
Richard Jenkins por 'La forma del agua'

Christopher Plummer por 'Todo el dinero del mundo'
Sam Rockwell por 'Tres anuncios en las afueras'

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA

Allison Janney por 'Yo, Tonya'
Laurie Metcalf por 'Lady Bird'
Octavia Spencer por 'La forma del agua'

Mary J. Blige por 'Mudbound'
Leslie Manville por 'El hilo invisible'

MEJOR GUIÓN ADAPTADO

Call Me by Your Name

Mudbound
Logan
Molly’s Game
The Disaster Artist

MEJOR GUIÓN ORIGINAL

Déjame salir
Lady Bird
La forma del agua
Tres anuncios en las afueras

La gran enfermedad del amor

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA

Una mujer fantástica (Chile)
The Square (Suecia) 

Sin amor (Rusia)
El insulto (Líbano)
En cuerpo y alma (Hungría)

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN

Coco

The Breadwinner
Loving Vincent
Ferdinand
El bebé jefazo

MEJOR DOCUMENTAL 

Abacus: Small Enough to jail
Caras y lugares
Icarus
Last Men in Aleppo

Strong Island

MEJOR FOTOGRAFÍA

Blade Runner 2049
Dunkerque

Mudbound
La forma del agua

El instante más oscuro

MEJOR SONIDO

Baby Driver
Blade Runner 2049
Dunkerque

La forma del agua
Star Wars: Los últimos Jedi

MEJORES EFECTOS SONOROS

Baby Driver
Blade Runner 2049
Dunkerque
La forma del agua
Star Wars: Los últimos Jedi


MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN

La forma del agua

Blade Runner 2049
Dunkerque
El instante más oscuro
La Bella y la Bestia

MEJORES EFECTOS VISUALES

Blade Runner 2049
Guardianes de la Galaxia Vol. 2
Kong: la isla Calavera
Star Wars: Los últimos Jedi

La Guerra del Planeta de los Simios

MEJOR VESTUARIO

El hilo invisible
La Bella y la Bestia

La forma del agua
El instante más oscuro
Victoria y Abdul

MEJOR BANDA SONORA

La forma del agua

Dunkerque
El hilo invisible
Star Wars: Los últimos Jedi
Tres anuncios en las afueras

MEJOR CANCIÓN

'Mighty River', de 'Mudbound'
'Mystery Of Love', de 'Call Me by Your Name''

Remember Me' de 'Coco'
"Stand Up For Something', de 'Marshall'
'This Is Me', de 'El Gran Showman'


MEJOR MONTAJE

Baby Driver
Dunkerque

Yo, Tonya
La forma del agua
Tres anuncios en las afueras

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

El instante más oscuro

Wonder
Victoria y Abdul

MEJOR CORTO DE ANIMACIÓN

Garden Party
Dear Basketball
Lou
Negative Space

Revolting Rhymes

Mejor Corto de Acción Real:
DeKalb Elementary
The Silent Child
All of Us

The Eleven O’Clock
My Newphew Emmet

MEJOR CORTO DOCUMENTAL

Heroine
Edith+Eddie

Knife Skills
Heaven is a Traffic Jam on the 405
Traffic Stop


* Críticas de este blog a algunas de las películas nominadas:

COCO: (leer): 

THE DISASTER ARTIST (leer):

3 ANUNCIOS POR UN CRIMEN (leer):

EL GRAN SHOWMAN (leer):

jueves, marzo 01, 2018

CINE | EL GRAN SHOWMAN, la venganza fallida de los raros
















Por Adrián Melo.

The gran showman combina el encanto visual del Circo del Soleil, la más encantadora música pop y no arriesga nada en nombre de la corrección política.

Hay una duplicidad moral y política en la comedia musical El gran showman (Gracey, 2017), que por momentos resulta interesante y por otras, al menos, irritante. Es adecuado porque la duplicidad es inherente al espíritu del personaje que se pretende recrear: P.T. Barnum (un encantador Hugh Jackman), considerado pionero del mundo del espectáculo, y con opiniones encontradas entre sus críticos contemporáneos:  para algunos un genio creador casual entre otros géneros del circo y para otros un inescrupuloso que en su afán de pan, circo y dinero no dudaba en exponer enanos, mujeres barbudas, gigantes, cuerpos totalmente tatuados, obesos, jóvenes siameses, el hombre más alto o más fuerte del mundo y todo un ejército de raros o de monstruos. En este sentido Barnum sería en el siglo XIX lo que al siglo XX un híbrido entre Romay, Sofovich y Luis Cella.


Por un lado se evoca a un Barnum “rosa” en las pegadizas canciones pop y deliciosos cuadros musicales, donde se destacan tres del comienzo: las poderosas Woah, The Greatest Show y la romántica hasta la cursilería A Millions Dreams entonada en la terraza, mientras la familia Barnum (la esposa interpretada por Michelle Williams) baila entre las sábanas colgadas y son iluminados por una luna enorme.

En lo kitsch y lo naïve residen las principales fortalezas… pero también las debilidades de la película. Contada a la vieja usanza de los viejos musicales de Hollywood aunque con evidente influencia de obras más contemporáneas como Moulin Rouge y La la land (muchas y de las mejores canciones pertenecen a la misma dupla de ese film: Benj Pasek y Justin Paul), la historia del hijo del sastre que deviene en productor exitoso y adinerado no puede dejar de ser conservadora y contar una vez más la realización de la utopía meritocrática americana.

Sin embargo, el circo tuvo en sus comienzos un costado subversivo con esa familia queer de freaks y animales sin vivienda ni lugar fija, sin identidades prefijadas y que contaba con la figura del payaso, en principio un ser incivilizado, en el límite entre el humano y el monstruo y que como el loco del teatro clásico tenía la potestad de hacer lo que le diera la gana, de burlarse de lo establecido, de celebrar el mundo del bajo vientre e incluso de generar caos. Con el tiempo desaparecieron los animales y los seres humanos “raros”, sobrevivieron mayormente los circos “artísticos” integrados al circuito del capital   y el payaso grotesco y burlón –llamado Augusto- tendió a ser suplantado por el payaso triste, blanco y estéticamente refinado.

Por otro lado, aparece el Mr Hyde de Barnum: aquel que, ante la negativa de un enano a integrarse al circo porque dice que no le gusta que se burlen de él, le replica “Se van a reír igual. Y acá te vamos a pagar”. Y la frase aparece con una connotación positiva. La visibilidad a cualquier costo redimida por el dinero. La idea no es original. Desde la Edad Moderna al menos, la exhibición de mutilados, discapacitados, siameses o retrasados mentales constituía la única fuente de supervivencia de personas “anómalas” e incluso servía para alimentar los ingresos de familias pobres. Eso dio lugar también al siniestro negocio de producir seres deformes: secuestro de niños a los que les rompían los brazos y las piernas y eran vendidos a ciegos, pícaros u otras personas vagabundas con fines de lucro.

Los “monstruos” producían repulsión pero también fascinación: eran “anormales” pero también seres humanos, difuminaban los límites, colapsaban las identidades y creaban ambigüedad. Es aquí donde la película pierde una gran oportunidad. Porque lejos crear una estética de la fealdad que fuera al mismo tiempo celebración de lo monstruoso, los “raros” no son tales: casi se puede decir que solo se ve belleza a la manera del canon occidental sin mácula. Eso se ve particularmente en el romance interracial entre el bello joven de ojos azules  (Zac Efron) y la acróbata negra (Zendaya)  mientras cantan en las alturas Rewrite y The Starsy Star Crossed Love. Entonces la marcha del orgullo de la diversidad de los freaks al son de la inspiradora e intensa This is me –ganadora del Globo de Oro y candidata casi cantada al Oscar- pierde parte de su fuerza y de su rebeldía. Quizás The Greatest Showman podría haber sido la versión subversiva de Freaks de Tod Browing. En cambio, resulta un himno a la alegría cinematográfica optimista que desentona con los vientos neoconservadores que arrasan al mundo contemporáneo y frente a una aparente rebelión se queda en el neoconservadurismo de lo políticamente correcto.

 El gran showman (The Greatest Showman, Estados Unidos/2017). Dirección: Michael Gracey. Elenco: Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Rebecca Ferguson y Zendaya.












CINE | THE DISASTER ARTIST, presencia queer en los Oscar






















Por Adrián Melo.

En The disaster artist, James Franco y su hermano interpretan a Tommy Wiseau y Greg Sestero, la dupla responsable de The room, la mejor peor película de la historia, un drama devenido comedia involuntaria heredero de la sensibilidad queer de Ed Wood.



Hay encuentros entre hombres que resultan, por lo menos, inspiradores. En la temporada de 1867, el escritor Bram Stoker (1847-1912), que por entonces tiene apenas diecinueve años queda fascinado con la interpretación de Henry Irving en la obra The Rivals en el Theatre Royal de Dublín. Cinco años después, cuando finalmente le presentan al actor, Stoker escribirá respecto de ese encuentro que “Un alma miró a otra alma”. A pesar de haberse casado con Florence Balcome, Stoker estuvo toda su vida obsesionado con Henry Irving al punto de que será el modelo para la descripción de su Drácula: “Su rostro era marcadamente aguileño, de nariz delgada con el puente muy alto y las aletas arqueadas de una forma muy peculiar. Sus cejas, muy pobladas, casi se juntaban en el ceño y eran tan espesas que parecían rizarse por su abundancia. La boca o lo que se veía por debajo del bigote, era firme y algo cruel, con unos dientes singularmente afilados y blancos... El mentón era ancho y fuerte, y las mejillas firmes, aunque hundidas”.

En 1998, un excéntrico y misterioso millonario Tommy Wiseau (James Franco) conoce al soñador, algo iluso y sin duda bellísimo aspirante a actor de Hollywood Greg Sestero (Dave Franco). Ese encuentro es la premisa de la que parte The disaster artist, la hilarante película dirigida por James Franco que ganó la Concha de Oro en San Sebastián, le valió a Franco el Globo de Oro como mejor actor de comedia y es firme candidata a los premios Oscar. Y es que si del encuentro entre Stoker e Irving resultó en gran medida Drácula, del encuentro entre Wiseau y Sestero resultó The Room (2003), una película frankestein hecha con desperdicios y retazos de lo peor del melodrama y del gore, una acumulación de clises, diálogos mal hilvanados, líneas argumentales que no conducen a ningún lado y escenas eróticas de mal gusto. En definitiva un verdadero hito cinematográfico del esperpento que no se veía desde los gloriosos tiempos de Ed Wood.

Sin embargo las inevitables comparaciones terminan allí. Porque si las películas de Wood se caracterizaban por su bajísimo presupuesto, The Room es un film sumamente costoso (se llegó a decir que Wiseau había recibido la cifra de seis millones de dólares por ella). El drama que quiso contar Wiseau se metamorfoseó en comedia involuntaria. Y el fracaso absoluto de público y crítica devino con el tiempo en objeto de culto y un éxito duradero en funciones de medianoche, de aquellas a las que la parte freak del público asiste caracterizado como alguno de los personajes, sigue algunos rituales o lleva cárteles o repite de memoria líneas olvi - memorables del guión original. (Un fenómeno similar estaría ocurriendo en Argentina con la película Un buen día (2010) un bodrio de proporciones épicas dirigido por Nicolás del Boca y guionado por Nicolás Torres que parece llevar al paroxismo a Antonella, Celeste, Celeste siempre Celeste y Perla Negra con toques de sobrenaturalidad, todo junto en una hora y treinta y cinco minutos).

The disaster artista cuenta la historia de la filmación de esa película con ternura y humor. Porque más allá de ser la peor película jamás filmada, un melodrama fallido o un canto a sí mismo hecho a la medida del narcisista Wiseau (que figura en los créditos como director, guionista, actor, productor, entre otras egocéntricas funciones), el backstage de The Room es también el de una historia de amor. Es la manera que tuvo Wiseau de concretar los sueños de Sestero y también de intentar seducir una vez más a la beldad dorada (incluso a través de los primeros y bizarros planos del culo de Wiseau). The disaster artist es una brillante comedia donde resulta difícil no reír hasta la carcajada, un verdadero deleite de apariciones de figuras que ya pertenecen al imaginario gay más icónico como Jane Fonda, Melanie Griffith, Sharon Stone y el propio Tommy Wiseau. Y por más que Franco decidió hacer hincapié en la comedia y en pocos momentos del filme se perciben las debilidades y los quiebres del protagonista es también el retrato de una forma de vivir la pasión gay.

martes, febrero 27, 2018

TEATRO | CAMUFLAJE, juguemos en el bosque con el lobo



Por Darío Cortés.

Enrique Federman presenta su nueva obra en el teatro La carpintería los días miércoles. Junto a cinco actores van estableciendo las reglas de un juego insólito, mientras lo están jugando. Es una comedia furiosa, rabiosa y fascinante. Nos reímos del juego para no llorar. Un juego que todos y todas deberían ver.

Las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los que fingen bondad
pero por dentro mentirosos, feroces y feos
cuidado con esos…
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.

Charles Perrault, moraleja final del cuento “Caperucita Roja” (1697)


Desde el apagón oímos a un guardaparque (¿o se trata de un oficial militar?) hablar por walkie tokie ¿Está hablando o está jugando? Se enciende la luz y vemos una cabaña o ¿un decorado de una cabaña? Estamos asistiendo a los preparativos del juego ¿o el juego ya empezó? ¿Es una cabaña que hospeda gente? ¿Es una guarida de entrenamiento militar? ¿Es una escuela de adoctrinamiento? Nada interesa menos que contestarnos estas preguntas porque lo más importante es que el juego nos atrapa y nos interpela. Como espectadores ya somos parte. No es necesario “entender” para participar del juego desopilante que ya comenzó y que con poca información provoca carcajadas involuntarias. El primer actor que entra a escena es Germán Rodríguez, que se supera en cada complejo desafío actoral que asume. Desde su oscura composición en la obra Absentha de Alejandro Acobino pasando por el histrionismo desplegado en Rodando hasta aquí y ahora en Camuflaje.

Sigue la segunda escena con la llegada de una mujer cargada de valijas (Soledad Bautista en un personaje ansioso, inseguro y verborrágico). Entra a escena otro oficial que aparentemente también reside allí (Néstor Caniglia compone a una criatura misteriosa y desconcertante). Hay relevo de guardias. El estratega se queda casi siempre en la cabaña y el segundo oficial está pendiente de alguien que debería llegar, se abriga, busca los binoculares, mira por la puerta esperando algo o alguien.  El oficial primero anota sus investigaciones mentales en un cuaderno, no habla, no siente, como que no está o está en otra cosa. Ensaya figuras y poses. Está ido pero también atiende al huésped recién llegado. Es claro, escueto y concreto en sus intervenciones.

Llega la segunda mujer en bicicleta (Eugenia Guerty, que despliega varias facetas de una extraordinaria actuación cómica) y habla mucho, no termina las frases, quiere explicar cosas que no vienen a cuento, no encuentra las palabras adecuadas. Una mujer desfasada, desbordada. Se ríe cuando no corresponde, se pone solemne cuando no hace falta. Se calla de hablar cosas por el que dirán pero cuando suelta la lengua, lo hace con confesiones y propuestas atropelladas. Está enamorada de una mujer pero también la llenaría de golpes. Y también podría adoptar un bebé o dos. Le llaman la atención los objetos, las cosas de la cabaña, las mira, las toca, las revisa. Lee en voz alta la lista de huéspedes. Han pasado por allí abusadores y acosadores de mujeres que son mencionados con nombre y apellido, miserables que son recordados por sus repudiables frases más que por sus nombres.

Cuando las reglas del juego y el azar llevan a los personajes hacia el abismo, aparece un oficial a cargo, de rango mayor (Lisandro Fiks) para poner las cosas en orden. Cuando parece que las cosas se van a poner en orden, se ponen peor… se ponen espantosas. Situaciones llevadas al paroxismo. Hay borracheras, confesiones y viejas anécdotas sin gracia que cuenta el mayor y todos tienen que escuchar y reír porque no queda otra. También hay momentos para cuentos infantiles de lobos feroces y juguetones, ronda de chistes, juegos de mesa y juegos de insomnio en medio de la noche.

Y no sabemos cómo fue que aceptamos las reglas de este fascinante juego y nos encontramos asistiendo a un curso con doctrina tautológica donde hay lugar para todo:  es comandada por el primer oficial y participan dos aparentes gays reprimidos, dos lesbianas, un facho homofóbico con lenguaje altamente belicoso y violento que también reflexiona sobra la ecología, la tala de árboles en el sur, las muertes dudosas en los ríos, los disparos en la nuca a sangre fría, los matrimonios que “ahora se pueden”, la fascinación por las especies autóctonas y su fanatismo y su rendición a los pies de un imperio extranjero que quiere comprar todo el bosque sureño. Una contradicción atrás de otra. Se autoproclama bueno pero hacer el mal le da brillo a sus ojos. Después de su discurso, el personaje de Germán Rodríguez casi que se retira de escena realizado, ha cumplido una misión, esta más facho que antes, le crecieron los bigotes y le cambio el tono  de la voz y el tono del uniforme color  verde. Un ascenso cantado. Va a cumplir una misión y todos los demás, obsecuentemente y con fingida emoción y complicidad, lo despiden y festejan su maravilloso y violento desempeño. El juego lo juegan todos pero cada uno tiene que estar atento a su propio juego porque si no una prenda tendrá, como dice Antón pirulero (¿o Antón pistolero?). El juego da para el ninguneo, para el individualismo, tener miedo del otro o sospechar del otro, para la violencia en general incluso sin importar distinción de género, se puede maltratar al otro porque el juego lo habilita. Después de todo es evidente que gana el más fuerte, este juego no es para flojitos. Si alguien se equivoca es señalado pero si hay aciertos todos se los quieren adjudicar. Un impredecible juego de azar.

Hay una corriente de investigación desarrollada por la investigadora postdoctoral del CONICET, Noelia Enriz (en su artículo publicado en diciembre de 2011) que estudia la relación entre la antropología y el juego como fenómeno social. Allí sostiene que Handelman (1974) expone que los primeros abordajes se interesan por los diversos mensajes que en el marco del juego se brindan sobre aspectos de la sociedad. Desde la perspectiva de la filosofía griega, surgieron expresiones que otorgaban al juego valor como elemento de “adiestramiento” de la personalidad y por lo tanto de los comportamientos de los ciudadanos dentro de la polis. Así el juego desde los orígenes de la idea y práctica del mismo, se estudiaba y desarrollaba entre reglas, normas, roles, comportamientos, aceptaciones, tolerancias y prohibiciones. Así, para Platón en Las Leyes (1998), la sociedad ateniense debía atenuar su corrupción con una educación en valores centrada en el juego. El juego era percibido como un elemento disciplinador que sería tutorado, apuntando a la formación en valores de interés para el orden social. Esta línea, derivada del deporte, presenta una interesante vinculación entre juegos, doctrinas y prácticas. Si bien actualmente el juego nos remite a libertades lúdicas, su origen fue cuidadosamente sistematizado para un fin específico: controlar al ciudadano. Hay algo de esta corriente antropológica circulando en el ambiente que se respira en la obra que nos convoca, Camuflaje.

Es posible afirmar que el otro juego, el de la obra de teatro escrita y dirigida por Federman es un juego  atrapante y raro, provoca carcajadas por la exacta precisión de reloj con la que lo actores interpretan este admirable cuento cómico y altamente lúdico. Hay un juego dentro de un juego, el que juegan los personajes y el dispositivo que pone en funcionamiento su director con los actores. Elige narrar la historia con escenas cortas o muy largas y todas interesan por partes iguales. El director diseña en teatro –algo pocas veces visto- una especie de edición o montaje en un sentido fílmico. Elige cuidadosamente que parte mostrarnos y cómo. Vemos situaciones, fragmentos que tienen coherencia o no pero que son acertadas en el momento en que suceden así como también se repiten y cobran otro sentido en una escena posterior. Un juego de mamushkas rusas delirante. Federman ingresa, con esta obra de teatro, una vez más a diversos planos de la comedia, del humor, de la tragicomedia, del recorrido de la comicidad en un trabajo de interpretación actoral profundo y creíble. Algo de esto ya sucedió en No me dejes así (también con Guerty y elenco) y en ¡Pará, fanático! (con un Carlos Belloso brillante en un unipersonal de 2002). También el mismo director se permitió aportar luz a propuestas comerciales que sin su intervención no hubieran sido especiales, como la dirección de actores lograda en el musical Sweet Charity (con uno dúo poderoso entre Flor Peña y Nico Scarpino) o The Pillowman (debut teatral de Pablo Echarri), entre otros montajes.

Hay una especial utilización del concepto de “adaptación” (objetivo fundamental en todo juego) en la propuesta de Camuflaje, la adaptación que manejan los actores en el juego dentro del juego (es decir en la acción), la que propone el texto y la de la dirección (el juego de la puesta en escena). Es una obra camaleónica, que es y que aparenta una criatura dentro de otra, así como para la biología el camuflaje es la ocultación de animales (o para el ejército) vestir objetos militares mediante cualquier combinación de métodos que permita pasar desapercibidos, así sucede con esta obra. Una de las características del camuflaje es la mimetización, es decir lograr la igualación exteriormente, lograr símiles al hábitat y así pasar desapercibidos. El camuflaje también es considerado una herramienta para retrasar el reconocimiento de algo real. Involucra el engaño, la mentira, el artificio y la apariencia. Puro teatro.


Créditos:
Camuflaje
Miércoles 20,30hs en La Carpintería, Jean Jaures CABA.
Elenco: Eugenia Guerty, Germán Rodríguez, Lisandro Fiks, Nestor Caniglia, Soledad Bautista.
Dramaturgia y dirección: Enrique Federman
Vestuario: Analía Morales
Escenografía: Mariana Tirantte
Iluminación: Omar Sergio Possemato
Música original: Pablo Martin
Asistencia artística: Juliana Ascúa




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